Me la pelan con su pinche reportaje

Con la pista delante nuestro, soberbios los pura sangre cerraban su paseo ante la grada para que admiráramos sus crines brillantes, sus musculosos cuartos traseros, sus grupas cinceladas. Papá y yo definimos las apuestas que en minutos podrían hacernos ricos (a él le alcanzaría para comprar el último disco en el mercado de Dave Brubeck y a mí un nuevo cartucho de Atari).

Mi padre eligió a Sájarov (por darle un nombre) como su caballo ganador y yo a Chabelita, portentosa yegua. Es decir, si los caballos competidores eran 10, teníamos 20 % de posibilidades de triunfar. Como era poco, a punto de entregar nuestros 20 varitos en la caja del Hipódromo de Las Américas, ¡eureka!: yo, un niño de nueve años, tuve una brillante idea. “Papá, ¿y si le apostamos a los 10 caballos, o sea a todos? Así seguro ganamos”. Palabras más o menos, me respondió: “De que ganas, ganas; pero casi seguro el dinero que recibas será menor a todo lo que tuviste que pagar por las 10 apuestas”.

Yo quería hacerme el vivo, pero mi aritmética era mala.

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Esta semana, al leer en Newsweek en Español las aventuras de Luis Francisco Molleda Cámara, pensé en caballos y también en personajes a los que la aritmética sí les sale, aunque para la sociedad sus números sean el enésimo aplastamiento sobre un país de más de 100 millones de mexicanos a los que la suela político-empresarial destripa como cochinillas.

La serie de tres reportajes de las periodistas Thelma Gómez y Ana Lilia Pérez que arranca con la pieza El señor de las compras públicas relata cómo ese empresario ha podido hacerse el vivo desde tiempos de Salinas.

Pero dentro de su hipódromo, la aritmética de las apuestas a él sí le sale. Unas veces gana contratos por invitación restringida y otras por adjudicación directa. Pero de donde realmente Luis Francisco saca para pagar la luz, el agua, el frijol sin gorgojo, sus residencias y viajes a Dubai es de una pequeña trampa: en las licitaciones de instituciones chiquitititas como SEP, ISSSTE y PEMEX, todas (¡pero todas!) las empresas que compiten para obtener contratos -para ganar licitaciones- son suyas. Socio empresarial de Carlos Barrera, exdirectivo del ISSSTE, Molleda es apoderado de al menos 10 empresas con las que simula competencia al aventar a la pista a todas ellas. Como cada uno de los caballos son suyos, no hay fallo: alguno gana en las licitaciones a modo. La cosa es que lo que obtiene por sus triunfos son cientos de millones de pesos, mucho más de lo que cuesta un pantalón en Milano. Sólo en 2013 recibió contratos de ISSSTE, SEP, SAT, Conagua, Instituto Nacional de Cancerología, SEMARNAT y Secretaría de Relaciones Exteriores que alcanzan 358 millones de pesos. Al participar con múltiples compañías de su propiedad en una misma licitación, viola la Ley Federal de Competencia Económica y otras normativas de adquisiciones.

¿Y el gobierno? Aunque desde los años 90 ve enriquecerse a Molleda, no se ha dado cuenta de su trampa (jo jo ro jo jo). ¿Y por qué lo deja? Difícilmente por guapo. El gobierno, que vía la SEP le compró cubrebocas con 9833% de sobreprecio, lo autoriza, seguramente, porque en esta fiesta el pastel –salvo para los mexicanos desarrapados- hay para todos y cada uno de los engranajes de la estafa, que tienen nombre, apellido, saco y corbata.

Esta semana, personas que estuvieron con Molleda contaron que a propósito de esta investigación dijo algo así: Me la pelan con su pinche reportaje.

¿Y qué piensa sobre el proceder de Molleda el señor Virgilio Andrade, titular de la Secretaría de la Función Pública, supremo vigía de la cristalina conducta del gobierno?

Pese a que esa dependencia ya recibió denuncias por los métodos del empresario -algunas de ellas fueron archivadas-, Andrade no aceptó una petición de entrevista de las reporteras y mandó a su director de Información, Emilio Estrada, que les dijo: “Estamos en toda la disposición de dar la entrevista. Por cuestión de agenda no ha sido posible”.

Es decir, igual que Molleda, lo que Virgilio nos manda a decir, mexicanos, es: Me la pelan con su pinche reportaje.

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En sus inicios fue reportero en "Reforma" y otros diarios, después escribió en revistas: "Chilango", "Esquire" y "Newsweek en español", donde hoy hace periodismo narrativo. Ha sido profesor universitario y conductor de televisión. Premio Nacional de Periodismo 2007.