Manual del Enrique-cimiento

Manual
  1. Porras y porrazos
    ¡Qué horror de país! ¿Por qué no quieren al presi Enrique? No puede un mexicano hacerse de su riqueza ilícita porque luego luego lo molestan y odian. Quedaron atrás la porras en campaña como la de “¡Enrique, bombón, te quiero en mi colchón!”, hoy apenas 23% aprueban al presidente (bombón) y 74% lo mandaron al carajo (Reforma 11/8/16). No sirvió de nada la limpia con chamanes que le hicieron apenitas. Váyase a Miami para desestresarse y descansar de los odiosos, Presi.

 

  1. Modus operandi corrompendi
    ¿Dónde relajarse?  Fácil: pida a su esposa que compre una propiedad (en las Lomas o Miami) y luego que un empresario amiguísimo de usted (y de sus contratos) compre otra propiedad a un ladito (como sucedió en Las Lomas) o arriba (como en Miami). Póngase unas chanclas, unas bermudas, prepare un té de tila o de mitilín y relájese viendo el mar.

LEE EL MANUAL ANTERIOR DE NACHO LOZANO: MANUAL DE LAS MENTIRAS DE PEÑA NIETO

 

  1. Predial por contratos
    Ahora, dígale a su esposa que no se haga maje a la hora de pagar el agua, la luz, la limpieza y la despensa del depa de Miami. Porque puede salir a la luz en The Guardian que el vecino de arriba paga el predial de tu esposa, goooei. ¡Qué oso, paps! Qué naco que no te alcance ni para el predial, mirrey. #ConflictoDeInteresPredial

 

  1. Como el Potrillo
    Ser presidente en un país tan mal vibroso como este implica un riesgo en la estabilidad mental. Hubo mandatarios que, según los rumores, tomaban la salida fácil del Prozac para estar cool o quienes se empinaba botellas de alcohol y se tomaban hasta el agua de Los Pinos para hacer llevadera la administración. Le propongo, Presi, ir de fiesta con el Potrillo a Las Vegas. Seguro Álex sabrá llevarlo por el buen camino.

 

  1. Nada por aquí
    Si le reclaman por el Enrique-cimiento de su esposa, explique que en México no existe la corrupción; existe la percepción de que existe la corrupción, que es distinto. Y usted ya pidió perdón por la corrupción que no cometió pero que lo mexicanos injustamente percibieron que sí había cometido.