“¿La hora de México?”, por Diego Rabasa

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 El sábado pasado el columnista del The New York Times,Thomas Friedman, pronosticó que la economía más potente del siglo XXI será –agárrese de donde pueda– ¡México! Friedman no ignora la realidad de nuestro país –aunque para mi gusto no la dimensiona en su justa medida–, e incluso escribe “Todo lo que han leído sobre México es cierto: cárteles de la droga, sindicatos criminales, gobierno corruptos y una débil aplicación de la ley afectan al país”.

A pesar de todo esto, el analista del prestigioso periódico neoyorquino, observa una pujante generación de profesionistas de alto nivel ingresando al mercado laboral y apunta cómo los 44 acuerdos de libre comercio que hemos firmado han hecho que hoy México exporte más bienes manufacturados que el resto de Latinoamérica junta, entre otros indicadores.

No es que nos venga mal en estos momentos una noticia que cambie un poco el tenor de las discusiones cotidianas que giran en torno a los apabullantes actos de corrupción en los estados, una imparable violencia, la ausencia de gobernabilidad en buena parte del territorio, etcétera. Sin embargo este tipo de análisis soslayan un asunto que han apuntado pensadores como Noam Chomsky o Morris Berman en el pasado: la crisis que estamos atravesando es tanto económica como espiritual e intelectual. La culpa la tiene tanto el individuo como las instituciones.

La encuesta nacional de lectura que se dio a conocer recientemente muestra cómo en el último sexenio los penosos índices que tenía nuestro país en hábitos de lectura cayeron aún más. En el DF, aunque la cosa es un poco mejor, menos del 30% de las personas visitan una librería al año.

Espacios como la librería Conejoblanco en la Condesa o la mítica librería el Parnaso en Coyoacán cerraron sus puertas para convertirse en restaurantes.

Si queremos realmente forjar un futuro que no se parezca en nada al presente que padecemos me parece que no sólo tenemos que buscar obsesivamente atraer inversión extranjera directa, promover el desarrollo de las famosas start-up companies, etc., sino que debemos promover una mentalidad diferente del ciudadano promedio de este país.

Así como dice Friedman en su artículo que “los mexicanos han entendido que la violencia relacionada con la droga es una condición con la que se tiene que lidiar y que se tiene que combatir pero que ya no los define”, debemos de ser capaces de dejar atrás esos viejos estereotipos del mexicano poco culto, conservador, pasivo ante los atropellos institucionales, sin sentido de comunidad, anestesiado ante el poder transformador de la cultura, y promover desde la célula más pequeña de toda sociedad, la del individuo, un cambio que nos permita aspirar a un porvenir diferente.

¡Anímate y opina!

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*Diego Rabasa es parte del consejo editorial de Sexto Piso y del semanario capitalino La semana de Frente.

(Diego Rabasa Salinas)