El negro prodigioso

Similar a lo que ocurre con el Dr. Pepper, el Tonicol y el brandy Torres, el Fernet se divide entre devotos y detractores. Lo amas o lo odias: no hay punto intermedio. Es otro más de los tragos calumniados por su sabor a medicina, aunque poco a poco ha ido filtrándose en libros de coctelería. Muchos ni siquiera lo conocen: “¿Fernet qué…?” Y es natural, en México este licor todavía pasa como una excentricidad. Es patrimonio de italianos, argentinos, cosmopolitas y uno que otro esnob.

El Ciro Peraloca del Fernet fue Bernardino Branca, boticario milanés que en 1845 consiguió la fórmula miscelánea (y por siempre secreta) de un brebaje compuesto —entre otras 40 hierbas y especias— por áloe, ruibarbo, raíces de genciana y mirra. Signore Bernardino nombró su invento en honor de su amigo, el doctor sueco Angelico Fernet; la fusión de nombres derivó en la marca para la cual el pintor Leopoldo Metticovitz diseñó el logo donde se distingue un águila sobrevolando el mundo.

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Muchos lo beben como digestivo, aunque en 1962, el Suburbia Today lo recomendó como emético y pócima antiflatulenta. Nada raro si consideramos que, en sus orígenes, este bebedizo herbal se consumió con fines curativos (para las neuralgias y la fatiga crónica, por ejemplo). En la provincia de Córdoba, en Argentina, se bebe en grandes cantidades el Fernandito, mezcla de Coca Cola y Fernet; en San Francisco lo toman en shot, seguido por un chaser de ginger-ale; y en algunas ciudades de Italia al caffè corretto se le agrega un poco de este bitter.

Pariente de otros amaros como el Averna y el Ramazzotti, el Fernet tiene alrededor de 40 grados de alcohol; cuesta en promedio $250 y —algunos afirman—brinda el efecto vigorizante de media pastilla de Cialis®. Habrá que averiguarlo; el dato incontrovertible es que un buen número de los fratelli Branca (herederos de Bernardino el boticario) rebasaron los 100 años con buena salud. En tiempos en donde todas las fórmulas se conocen, no está mal ir tras los brebajes en los que aún palpitan resabios de misterio, leyenda y superstición.

 

(José Manuel Velasco / @gueroterror)