Museo de la plancha: El otro palacio de hierro

“Éste es tres museos en uno: el de la plancha, el de la mexicanidad y el de la mariposa”, dice orgulloso Gustavo Jiménez, el octagenario ingeniero civil que ahora es propietario y guía de este inesperado lugar. Lo de la mexicanidad y lo de la mariposa está sacado de la manga, pero lo de las planchas es en serio. Su hermano fue el que empezó a coleccionarlas. El acervo se lo regaló a su hija, quien no supo apreciar los excéntricos gustos acumulativos de su padre. Como ya no sabía qué hacer con tanto cachivache, se los fue a aventar al tío Gustavo, quien los recibió gustoso y los puso en exhibición en su propia casa, en el pueblo de Santa Anita.

La plancha más antigua, dice Gustavo, tiene casi 500 años y fue elaborada a partir de una lanza que perteneció a Hernán Cortés. Dice que vale “por lo menos un millón de pesos”. También hay planchas de carbón, de viaje, de juguete… y hasta una de vapor de las que anuncian en los infomerciales. Todo es medio improvisado y hechizo, y por eso mismo encantador.

La construcción es un maravilloso ejemplo del ingenio mexicano. Son cinco pisos que Gustavo ha ido echando poco a poco con sus propias manos y con puro material de desecho. La culminación es la terraza, con una vista espectacular del barrio y de toda la ciudad.

La entrada cuesta 100 pesos, pero incluye, además del recorrido por todo el edificio, un montón de regalitos fabricados por Gustavo: un juguete mecánico de un Santoclós o un charro que da vueltas (“con esto a usted ya no le va a dar artritis”, dice), una mariposa de papel que sale volando mágicamente, la clásica vacilada del ratón que hace “trac trac trac”, la carta de amor con todo y el corazón de celofán que brinca solo… Una dotación de nostalgia, una regresión a las papelerías del pasado y a los puestos de chacharitas que hoy están en peligro de extinción.

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El Museo de la Plancha está en Emiliano Zapata 165, esquina Juárez, en la colonia Santa Anita (cerca del Metro Santa Anita).
Normalmente abre de 7 a.m. a 2 p.m, pero es mejor llamar antes al 5519 4908 o al celular 55 2773 1730.

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Estudió Comunicación en la UNAM, pero en realidad aprendió a escribir en los chat rooms noventeros y luego en los blogs. Es tan fan de la Ciudad de México que tiene el mapa del Metro tatuado en el brazo.