Usar hasta la última gota

agua de lluvia

¿Sabes cómo aprovechar el agua de lluvia? A unos meses de que inicie la temporada de lluvias, te presentamos algunos proyectos de cosecha y recuperación que buscan concientizar a la población sobre este recurso no renovable

Cada año, en la Ciudad de México caen entre 721 y 754 milímetros de agua de lluvia equivalentes a 1,070 millones de litros, pero más del 67% se desperdicia entre la evaporación y el drenaje, según estimaciones de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

En contraparte, alcaldías como Iztapalapa, Tlalpan, Xochimilco, Tláhuac y Gustavo A. Madero enfrentan todos los días la escasez, mientras que en la temporada de aguaceros, de junio a septiembre, irónicamente son las mismas zonas que más se inundan.

Entonces, ¿por qué no ocupar el agua que nos cae del cielo? A continuación, te presentamos algunos proyectos de aprovechamiento de agua de lluvia en la CDMX que buscan beneficiar a la comunidad.

Isla urbana

Desde 2009, se pusieron como meta ayudar a surtir de agua a las zonas altas del sur y oriente de la Ciudad de México, que son las que viven con una mayor carencia de servicios y, al mismo tiempo, las más azotadas por las inundaciones en época de lluvia.

Información de la asociación Isla Urbana indica que en la CDMX hay alrededor de 250 mil personas sin conexión a la red de agua, y un sistema como el que diseñaron puede abastecerlos por un periodo de entre cinco meses a un año.

Su sistema se llama Tlaloque y consiste en un dispositivo que se adapta a las viviendas y recoge hasta 210 litros de agua de lluvia. Como parte del procedimiento, se desechan los primeros litros que caen por ser los más contaminados y después pasa por etapas de filtración: en una se le agrega cloro para eliminar microorganismos, después pasa por carbón activado y luego un filtro para eliminar sedimentos diminutos.

El agua puede utilizarse para las tareas del hogar y con un proceso extra de tratamiento también puede beberse. Entre los beneficios están desde abastecer una vivienda a través de ecotecnologías y reducir las inundaciones en temporada de lluvias, hasta recargar los mantos acuíferos del subsuelo y regresar equilibrio ambiental al dejar de extraer agua para consumo y, más bien, dejar que se recarguen.

Jugo de nube en la UNAM

La Universidad Nacional Autónoma de México promete hacer que pruebes el sabor de las nubes a través del proyecto Jugo de Nube, el cual, de acuerdo con información de Gaceta UNAM, cosecha agua de lluvia desde hace casi seis años con fines de investigación y para el consumo de los estudiantes.

El sistema recoge el agua que cae en las azoteas durante cada aguacero y la lleva a un separador de primeras aguas que descarta los primeros 400 litros de cada lluvia, para tener limpia la zona de cosecha de agua. El líquido restante pasa por tres filtros (partículas de 90 micras, carbón activado y KDF) y un inyector de ozono que elimina microorganismos.

El agua llega a dos bebederos que cuentan con un tren de filtrado extra para cumplir con la norma que la hace de consumo humano y su calidad es monitoreada constantemente. Los dispensadores se encuentran el Edificio de Programas Universitarios de la Coordinación de la Investigación Científica y en el camino entre la Facultad de Ciencias y el Metro Universidad, donde se calcula que se consumen 1,400 litros a la semana.

Captación en viviendas

A principios de abril, el Gobierno de la Ciudad de México iniciará la instalación de sistemas de captación de agua de lluvia en viviendas. De acuerdo con las reglas de operación publicadas en la Gaceta oficial en el mes de febrero, serán 100 mil sistemas en zonas de Iztapalapa y Xochimilco, que históricamente han enfrentado gran escasez (10 mil para este año).

Para poner en marcha la primera fase, se invertirán 200 millones de pesos divididos en tres etapas, el 80% para adquirir los materiales y llevar a cabo la instalación, 5% para hacer trabajo de sensibilización en las comunidades y el 15% restante será la contraprestación a las organizaciones que participen en la licitación.

De acuerdo con el cronograma de trabajo, se espera que a principios de abril comience la instalación de los sistemas de captación de agua de lluvia para que sean aprovechados entre mayo y septiembre, que es cuando más aguaceros caen en la Ciudad de México, además de que los vecinos serán capacitados para que puedan darle mantenimiento a su sistema.

Lluvia embotellada

En la alcaldía de Iztacalco, un estudio artístico ofrece un poco de agua de lluvia para beber a cambio de que lleves una botella de cristal reciclada, limpia, desinfectada y sin etiquetas, para que otra persona pueda acceder al líquido.

El proyecto 754 mm, de Primal —que hace referencia a la cantidad de lluvia que cae al año en la ciudad—, nació como una pieza de arte contemporáneo para hacer conciencia sobre el problema del agua y se convirtió en una instalación permanente.

“El objetivo es hacer conversación sobre el tema del agua, que la gente se interese porque puede parecer muy difícil el proceso de limpieza, pero no es así. Cualquier ciudadano puede acceder a ella y usarla en su vida cotidiana. El agua de lluvia es un elemento unificador en la sociedad”, coincidieron Héctor Juárez y Paola Sánchez, fundadores de Primal.

Además de poder visitar su estudio, cuentan con un Rain Bar que se presenta en eventos culturales para que cualquiera pueda sentarse en la barra y beber agua de lluvia. Si quieres más información, checa su Facebook: primalstudio.