Tradiciones “pisoteadas”

Casi 300 pueblos y barrios originarios del DF sobreviven al acecho del boom inmobiliario que arrasa con sus costumbres ancestrales.

Cuando alguien muere en San Sebastián Xoco, la gente del pueblo ya no camina con el féretro a cuestas, hacia el panteón de la avenida México-Coyoacán, como solía hacer hasta hace poco menos de cinco años. “Cerrábamos las calles, pero empezamos a recibir agresiones de los automovilistas furiosos que quedaban atorados”, explica Oswaldo Mendoza, habitante de ese pueblo de la delegación Benito Juárez.

Tampoco lanzan cohetones en la fiesta patronal. Las quejas de los nuevos vecinos los han inhibido. Los residentes de los edificios de 450 o 700 departamentos del complejo City Towers o de la torre Mítikah, construidos recientemente, “se molestan por el ruido y dicen que contaminamos”, lamenta Mendoza.

Por eso, él y sus vecinos se han opuesto desde 2012 al megaproyecto de ocho torres conocido como Ciudad Progresiva.

Las vibraciones de la maquinaria empleada, que cuartearon una pared de la iglesia de San Sebastián, fueron la gota que derramó el vaso para los vecinos de Xoco, quienes, a fuerza de denuncias, han logrado detener la obra por irregularidades administrativas.
En Mixcoac pasó algo similar el día en que el centro ceremonial dedicado al dios de la caza, en San Pedro de los Pinos, quedó sepultado debajo de la lateral del Periférico Sur. A pesar de que el arqueólogo Roberto Gallegos y su equipo de trabajo evitaron que fuera demolido en la década de los 70, el templo ha decaído con el tiempo debido a su falta de asequibildad.

Como Xoco y Mixcoac, en DF hay 143 pueblos y 156 barrios originarios, en los que viven tres millones de capitalinos, que luchan por preservar sus costumbres y espacios públicos frente a la ola urbanizadora. Pueblos preshispánicos y de la conquista que han sobrevivido hasta nuestros días.

UNA LEY DE PROTECCIÓN CONGELADA EN ALDF

Aunque la Secretaría de Desarrollo Rural y Equidad para las Comunidades del DF (Sederec) presentó el anteproyecto de una Ley de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes para cuidar ese patrimonio cultural, el intento ha sido congelado en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal en espera de “tiempos más propicios”, según el ex diputado del PRD Manuel Granados Covarrubias.

Tras un debate de más de un año entre vecinos de estos barrios, especialistas y funcionarios de gobierno, la propuesta llegó hasta el pleno de la Asamblea, donde fue rechazada durante la VI Legislatura.

“Nunca va a pasar”, reclama Oswaldo Mendoza. “Sería reconocerle derechos a los pueblos que hoy son afectados por megaproyectos que impulsa el gobierno”.

Un punto con el concuerda Fabiola Poblano, presidenta del Consejo de Pueblos y Barrios Originarios del DF, quien asegura que la ley urge frente al boom inmobiliario que se vive en la capital.

“Cada día que pasa sin ley, vamos perdiendo territorio, se hacen planes de desarrollo urbano como las Zonas de Desarrollo Económico y Social (Zodes) –una política impulsada por el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera- que por desconocimiento se sitúan en territorios donde hay pan-  -teones o donde la gente tiene sus centros de convivencia”, explica la funcionaria de la Secretaría de Gobierno de DF.

De hecho, las escenas de este boom urbano en la ciudad son cada vez más frecuentes: desde el puente peatonal de Periférico al cruce con Observatorio, puede verse una iglesia colonial, ahora transformada en Museo de la Cartografía, que quedó varada en medio de las vías rápidas para autos y debajo de la mole del segundo piso del Periférico, sin posibilidad real de que la gente del antiguo pueblo de Tacubaya camine tranquilamente, como antes, para ir a escuchar la misa.

Parece que ante la explosión de grandes desarrollos inmobiliarios en el DF, los pueblos y barrios originarios han quedado rezagados, en espera de una ley que a la fecha sigue atorada en los pasillos de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, en espera de que alguien venga a resucitarla.

Protesta: En julio de 2014 se manifestaron vecinos de pueblos originarios en la Ciudad de México. Foto: Cuartoscuro/archivo

DATOS QUE TE INTERESAN:

¿ QUIÉNES SON?

Barrios rurales y barrios urbanos conforman el mapa de pueblos originarios en el DF

  • Hay dos tipos de pueblos y barrios originarios, según Iván Gomezcésar, antropólogo e investigador de la UACM: los rurales y los urbanos. Los primeros son los ubicados en el arco sur del Distrito Federal, en delegaciones como Milpa Alta, Tlalpan, Tláhuac y Magdalena Contreras.
  • En tanto que los urbanos ya han sido tragados por la urbanización, como San Sebastián Xoco, Santa Cruz Atoyac, en Benito Juárez, o Tacuba y Tacubaya, en Miguel Hidalgo.

PRESERVANDO CULTURAS

La Ley de Pueblos y Barrios Originarios no sólo busca preservar los territorios de los sitios antiguos d la Ciudad de México y las tradiciones y costumbres que de allí emanan, sino que de aprobarse, también custodiaría técnicas y oficios ancestrales y actuales propios de los pueblos de la Ciudad de México, como el arte plumario o la cera escamada, además de saberes como la medicina tradicional, la labor de las parteras o la sobada con rebozo, terapias de sanación que son de saberes ancestrales.

  • 218 artículos contempla la ley de pueblos originarios.
  • 299 barrios y pueblos de 16 delegaciones incluidos en la ley.
  • 5 pueblos  originarios hay en Miguel Hidalgo.
  • 9 pueblos y 1 barrio hay en Benito Juárez.
  • 8 pueblos y 14 barrios hay en Coyoacán.
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Rafael Montes es reportero de la ciudad desde hace siete años. Apasionado de la movilidad, el urbanismo y el medio ambiente. Ciclista y peatón cotidiano, no tiene auto y sólo de ser muy necesario deja la bici para subirse al Metro o al coche de su novia.