Confesiones de una Diva de Polanco

El dinero 'llega fácil' pero la crisis pega a todos. Las escort o acompañantes de lujo en el DF pelean un 'mercado' que se ha abaratado. Mientras la prostitución infantil no retrocede, las adultas deben invertir si quieren seguir en el negocio. (20:57)

Claudia Góngora I Más Por Más

12 de Noviembre 2012

Mientras subo por el elevador pienso en las preguntas que haré y en cómo estará vestida. El estereotipo en mi cabeza me pone nerviosa: zapatillas altas, piernas torneadas, ropa ceñida y pestañas postizas.

Llego a su piso y entro al departamento ubicado en el Poniente de la ciudad, y sí, es rubia como me la imaginaba. Teñida o natural el glamour que proyecta es inmediato. Quería ser modelo porque siempre he confiado en mi físico, me cuenta mientras cruza la pierna y mira el antifaz que más tarde usará para la sesión de fotos que le haré.

Lleva algunos años en este oficio y por extraño que parezca, en este nicho de caricias compradas, me dice como la crisis económica le pega a todos, incluyéndola. Yo misma me sorprendo, suelta en medio de una carcajada y agita las pestañas que a kilómetros se notan falsas.

Sin tacto, le pido que me cuente cómo es ser una escort de lujo, cuáles son las peores cosas que le ha tocado ver y hacer y si se arrepiente de una vida que aunque esté llena de lujos, no deja de ser clandestina.

Las confesiones de una diva, le digo. Ella sonríe como orgullosa de ser llamada así y entonces pasa la mano por el cabello y se acomoda en el extraño sofá. Va a ser una conversación larga, pienso.

Masajes plus

Las puertas al inframundo se le abrieron en 2008, después de meses de buscar trabajo. Durante años fue recepcionista a nivel dirección y el sueldo le permitía mantener un buen nivel de vida. Pero un día su nombre estaba en un cheque de liquidación y había que buscar un nuevo trabajo.

Ya sabes, siempre hay una amiga que te mal aconseja, ¿por qué no te metes a lo de los masajes? tú estás chavita y delgada, no tendrás ningún problema, me decía mi amiga.

La verdad es que yo no tenía idea, siempre iba del trabajo a mi casa. Con ella comencé a buscar en Internet y encontré un spa para caballeros en Polanco, en Masaryk.

Me presenté y la verdad es que no me hicieron ni desvestirme ni nada. Hacen las preguntas básicas: ¿qué edad tienes?, ¿ya habías trabajado en esto?.

Me explicaron que el masaje era el plus de este trabajo, pero a final de cuentas podía ser relajación manual, sexo oral o completo. La duración del masaje era una hora y tenía que asegurar un final feliz, en realidad ese final para mi era la propina, la verdadera ganancia porque me podían dar desde 500 hasta 3 mil pesos.

Llené una solicitud y al otro día empecé trabajar en el turno de la tarde que iba de las 4 a las 12 de la noche.

¿3 mil pesos, pues qué incluye?, le pregunto medio apenada de mi reacción al dinero.

Sonríe y se reacomoda en el sofá. Es bonita pero el intenso trabajo empieza notarse en las facciones de “la diva de Polanco”, pienso y pongo de nuevo atención a su relato.

Además de los servicios de spa, también hay eventos en los que cierran el lugar, los clientes escogen a las chicas y las seleccionadas son las únicas que se quedan y tienen que estar a la disposición del cliente.

Cuando llega un cliente se le llama pasarela. La primera vez que estuve en una, llevaba puesta una blusa negra y un short pero según he visto también puedes llevar faldita de mezclilla, ya sea con botas o con zapatillas. Mientras caminas debes asegurarte de sonreír mucho y parecer muy sensual, luego dices tu nombre.

La verdad es que el primer día que llegué me escogieron, estaba muy nerviosa pero pensé en mis deudas, en mi tarjeta de crédito y eso siempre, te da valor.

A mi primer cliente le di los precios: masaje básico 500, desnudo mil 500, servicio oral 2 mil 500 y completo en 3 mil. Él me pidió desnudo.

Los clientes al llegar al spa pagan un cover y tú eres quien negocia con ellos, ellos te pagan en la cabina, el problema es que lo hagan con tarjeta porque entonces en el spa, jinetean el dinero.

La relación entre las chicas era muy hostil porque debíamos permanecer en un cuartito, hasta que nos tocara trabajar y normalmente eran jornadas largas. Si había evento, tenías que quedarte hasta las 3 o 4 de la mañana. Y pues bueno, hay chicas que ya son alcohólicas, drogadictas, se meten básicamente tachas y de todo y son muy agresivas.

A mi me fue súper bien, a la semana y media ya había pagado mis deudas, he de haber sacado cuarenta y tantos mil pesos pero decidí irme porque no aguanté el ambiente.

Gira por Masaryk y Lomas

Ya pasaron 10 minutos de entrevista y ya quiero preguntarle quiénes son sus clientes y en qué zona es donde más trabaja. Tener nombres de clientes y las direcciones donde hay prostitución de lujo siempre es buen dato. Le pregunto y ella no tiene empacho en darme números y seguir con sus confesiones.

'La guía roja' es una compilación de los spas más sobresalientes o recomendados, ahí encontré uno en Palmas, en la calle de Sierra Mojada, donde me quedé 8 meses, me sentía muy bien, nunca me faltó trabajo, incluso le sugerí al dueño que abriera los domingos.

Nos iba muy bien, éramos el único spa que abría domingos, el caso fue que el dueño del spa me quería tener ahí todos los días y pensé: si este hace dinero con mis nalgas pues mejor yo abro mi propio lugar.

Así me contó como se independizó. El know how del negocio, clientes cautivos y un equipo de trabajo que le permitiría vivir bien.

Lo que hice fue poner un departamento clandestino, invité a 2 chicas del spa y a otras 2 amigas, cada una puso una parte y nos funcionó como 3 meses porque nos mandaron a asaltar; en este ambiente hay muchas envidias, brujería y santería.

La poca duración de la empresa y “la necesidad de seguir trabajando” la llevaron a una casa de citas, aunque eso no impidió que tuviera “clientes por fuera”, quienes la habían acompañado en las diferentes ubicaciones de Polanco.

La diferencia entre un spa y una casa de citas es que en la casa de citas, el cliente va directo a tener sexo, 10 minutos y ya, es más barato, es como la opción de los que tienen menos presupuesto.

Te sorprenderías al ver el tipo de clientes, hay más gente pública que en el spa, gente del PRI, del PAN, bueno de todos los partidos. Clientes que yo había conocido en los otros lugares, como que a los políticos les gusta pagar menos. Además hay como que menos rigor en las chicas, en esta lugar había una señora como de 60 años, gorda y los clientes la buscaban, comenta entre risas.

¡Por fin me dará nombres!, pienso mientras me preparo para memorizarlos, pero a cambio, ella me cuenta como después de unos meses, la idea de poner un negocio propio regresó a su cabeza, decidió buscar a la misma persona que le rentaba el lugar y reactivar el negocio. Esta vez el costo del alquiler fue más elevado.

Llegué y le dije al tipo: todos ganamos la vida diferente, usted es judío, un escritor renombrado y yo soy mamá soltera y me tengo que ganar la vida así. Me lo dejó en 35 mil pesos, por un depa de no más de 60 metros cuadrados, pero como estaba en Polanco era carísimo.

Ahí tratábamos muy bien a los clientes, ofrecíamos un drink de cortesía y hasta canapés para dar un plus, teníamos muchos clientes que eran viejitos que iban a tomar la copita y platicaban con nosotras y nos pagaban.

Las chicas que estaban conmigo eran maduronas, no contraté chavitas porque no se comprometen, a una chavita le va bien un día y ya no regresa, en cambio una mamá soltera por ejemplo, siempre regresa a trabajar.

Empecé a abrir los domingos, era un buen día porque iban señores hasta con la bolsita del pan o que habían ido al súper, no se ponían exigentes, llegaban y se quedaban con quien estuviera libre.

Yo ya tenía clientes y anunciaba mis servicios en el periódico Reforma, nunca me ha gustado algo muy explícito.

Una pasión no puede ser evitada, servicios ejecutivos. Absoluta discreción”, me extiende el pedazo de periódico con el anuncio que me cuenta, publicó en ese y otros diarios de la ciudad.

De esa época conservo clientes, ya como sea si leen el periódico ya es como un filtro, son personas de clase media, clase media alta. No busco nivel muy alto porque cuando el tipo tiene mucho dinero luego te resultan medio locos, cocainómanos o un narco que se obsesione contigo y te secuestre, que miedo.

A pesar de que el negocio marchaba bien, el costo de la renta al cabo del tiempo me resultó muy pesado y busqué diversas opciones fuera de la zona de confort que te da Polanco y en la Roma y Condesa, las rentas eran similares e incluso más caras, por lo que el periodo del departamento terminó.

Ahora estoy en una clínica, es lo mismo pero cobras menos. Empecé este año, ahí cobran mil 500 o mil 600 y le das casi 600 pesos a la chica, este lugar se anuncia en guía roja y tiene publicidad, tiene mucha clientela. Si yo quisiera vivir de mis clientes por fuera no me alcanzaría el dinero.

El fetiche nuestro de cada día

Sin alguna relación sentimental estable al momento, “La diva” me cuenta como ha estado expuesta a distintas personalidades, manías y experiencias con el sexo opuesto.

No es que ahora conozca todo en la vida, pero desde que entré en esto me doy cuenta lo tonta que estaba, los hombres me sorprenden, son unos cabrones, prácticamente las personas que van con nosotras, están casados. A mí me han tocado todos casados, menos uno que era viudo. Lo que más observo en estos tiempos es que a las esposas no les gusta tener relación con el marido y por eso ellos van a tener relación por otro lado.

Tuve clientes doctores del Hospital Español y, no los entendía muy bien, siendo médicos a veces lo querían hacer sin condón.

Hubo otro que me pagaba súper bien, era como tipo masoquista, yo entiendo que aquí todo mundo tiene fantasías pero le tenía que pegar con un cinturón mojado, no tenía más relación con él.

Hay personas muy fetichistas, por ejemplo te llevan lencería, solo te quieren ver y que los toques; hay otros que les encanta acariciar los tacones y la suela del zapato y luego besarte.

Me han tocado viejitos que bueno, en seguida te paran agarran y quieren cosas más fuertes.

Hace poco me tocó un gordo, yo me quería morir pero al final me dio mil 600. Hay otros que te regatean como si estuvieran en el tianguis, hay clientes muy lindos que se desahogan contigo, te hacen sentir valorada.

En general creo que he tenido suerte, pero conozco niñas que hasta les han pegado cuando van a los hoteles. Hay tipos que te humillan, son déspotas, te tratan mal verbalmente pero han sido pocos.

De repente, abruptamente “La diva” guarda silencio. Se acomoda el cabello, parece reflexionar y sigue. Yo veo sus tacones y sus piernas e intento imaginar por lo que ha pasado. Antes de que pueda formar una idea, ella vuelve a sonreír y me cuenta sobre los besos.

Hay tipos que no entiendo cómo van a un spa sin ser pulcros en su persona, esos abundan y es lo más triste de esto. La manera de abordar al cliente puede ser la clave para conservarlos, especialmente a los que pagan bien, hay clientes con los que se desarrolla un tipo de relación.

La interrumpo y hago la pregunta obligada: ¿los besas?, te has enamorado de alguno? 

Se supone que no se besa pero yo sí lo hago, porque si no, no me inspiro. A veces se sacan de onda los clientes y yo creo que por eso los conservo.

Respecto a ilusionarme, un cliente una vez me dijo 'te invitaré a mi casa para que hagamos el amor y no sexo' y ese encuentro no lo cobré, el tipo desapareció, te juro que es la única vez que lo hice y yo creo la última, me sentí como una estúpida.

Mirada al oficio y la economía

Por increíble que parezca, en este trabajo la crisis ha hecho estragos, la oferta ha superado a la demanda y por lo tanto, los precios bajan, asegura “La Diva”.

La inseguridad -por su parte- ha contribuido a que los clientes potenciales teman tratar con desconocidas, los travestis ganan una parte del mercado, hay gente nueva en el oficio que trabaja por menos y los clientes quieren más servicios por menos dinero.

Para ganar lo mismo que antes, hay que trabajar mucho más.

Ahorita estoy anunciada en una página y si hay 300 chavas me quedo corta, un tipo que está caliente y le urge no se va a chutar las fotos de las 300, ve 5, llama, checa los precios y decide. 

La verdad es que desde que ya no se anuncia en el periódico es muy complicado, primero porque cada día hay más competencia, puedes ver alguien escultural que cobre 500 pesos.

A un spa deben llegar uno o 2 clientes, no dudo que spas como los de Masaryk o Santa Fe tengan un promedio de 15 clientes diarios.

Ya hay mucha gente que te pide cosas mucho más fuertes, a mi una vez el cliente me pagó 8 mil pesos cuando acepté hacerlas pero ahora hay chavas que cobran 700, dan 3 horas por mil 500 pesos y hasta sin condón, y obvio los clientes prefieren eso.

En Viaducto y Condesa te encuentras hombres, travestis y te das cuenta porque a ellos les vale, y enseñan todo, ya cuando tienen el busto de fuera puedes tener certeza de que es hombre, una mujer puede estar muy provocativa pero es más discreta.

Desgraciadamente por eso está en decadencia el trabajo, a esto ya no se le dice prostitución, ya se le conoce como putería y actualmente predominan las argentinas y venezolanas y se cotizan carísimo.

A muchos mexicanos no les gusta lo de aquí y les pagan lo que piden, creo que influye el tipo de acento y además allá las operaciones estéticas son muy baratas, y todo mundo tiene chichis, nalgas y la micro cinturita, así que llegan aquí y arrasan.

Interrumpo la entrevista para decirle a “La diva” que ella tiene muy buen cuerpo. Sonríe un poco porque sabe que ante las extranjeras y las jovencitas, poco puede hacer.

Hay otra cosa que está poniéndose de moda, me dice en respuesta a mi halago.

Hay un spa en Tecamachalco en el que chavitos se meten con las señoras ricachonas y les va súper bien hasta el carro les andan prestando y todo, he sabido de muchos casos así, cobran mil 500 pero la señora les compra todo.

En cuanto a mi, cada día está más difícil, por ejemplo en abril me fue bien, saqué 44 mil 600 y tuve relaciones 37 veces, fue entre clientes fijos y los de la clínica, del portal de Internet de sexoservicio solo hice 3 trabajos, y eso que me cuesta 13 mil pesos anunciarme en web y ser de las primeras en aparecer. 


En marzo hice 39 mil 150 pesos por 26 chambas, en mayo 46 mil 300, lo que ahora me cuesta trabajo alcanzar en un mes antes lo ganaba en una o 2 semanas.

Hoy en día si te pagan mil 500 por hora o 40 minutos te va bien, yo aún conservo clientes que me siguen dando 3 mil. Para ganar lo mismo con clientes nuevos, tienes que hacer 3 o 4 servicios, es mucho desgaste físico y poco dinero.

Para los encuentros con los clientes, normalmente ella sugiere los lugares. Ha tenido encuentros en los hoteles de la avenida Campos Elíseos y Paseo de la Reforma. En algunos lugares el trato “es bueno”, dice y continúa: “en otros el cliente debe pagar mil por llevar acompañante, firmar una carta y dejar identificación de la escort”.

Me molesta que a veces gastan a lo tonto en un súper hotel y a ti te quieren dar 800 pesos, por eso sugiero otra gama de hoteles.

La familia nunca debe saber

A pesar de los problemas que enfrenta, la mujer que tengo frente a mí, mantiene un nivel de vida que, difícilmente podría conseguir en otro tipo de empleo, según ella misma me cuenta.

Para mantenerse vigente en su oficio, invierte buena cantidad en su físico.

Un cliente te tiene que ver bien vestida, no quiero verme vulgar y debo meterle al cuerpo, estar delgadita, firme y eso si cuesta. En mi caso yo como bien, sino no aguantaría, hay que invertir en cavitación, radiofrecuencia, cremas y otras cosas, al final invierto 10 mil al mes.

Yo ya me veo poco en esto, no quiero hacerme vieja y seguirle, mi bronca fue que empecé a ganar dinero y valió madres, yo era chica de 10 y ya no estudié, ¿la cagué no?, me pregunta.

No sé que decirle. Bajo la mirada y veo sus manos. Tiene razón, la edad empieza a notarse y cada vez se le va a complicar más, pienso. 



Me han dicho que me salga de esto, pero ya que te digo, no puedo tener novio, ¿quién va a querer estar conmigo?...hace una pausa y espera una respuesta. No se la doy.

Mientras camino, después de la entrevista, paso por varios de los hoteles que “Mi diva” me habló.

Me detengo en un restaurante de Masaryk, hay una hostess en la entrada que por supuesto no es “La diva de Polanco” con la que hace 15 minutos estuve, aunque ella le haga creer a su familia, que ahí trabaja 6 días a la semana.